Voy caminando por la calle, sin paraguas.
Llueve.
Al parecer tenerlo nubla el juicio y la visión.
En cuatro cuadras toda persona que me cruzé usaba uno y tenia un recorrido específico e inamovible.
Por momentos tenia que pegar saltos mortales (hola! llueve.. el piso esta mojado)
para no chocarme al tarado que venia cruzando a toda bala, rampante y feliz de poseer paraguas
y no mojar su preciado cerebro.
Que egoistas que somos!!
Tenemos a otro adelante y practicamente le metemos el pituto del paraguas en el ojo..
Da miedo!!
sábado, 19 de septiembre de 2009
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